Las horas

El drama perfecto. No puedo calificarlo de otra manera. Es la tercera vez (a una por año desde su estreno en 2003) que veo esta película y me sigue pareciendo redonda, sublime, de lo mejorcito que uno ha visto en los últimos tiempos.
Hablamos, como veis en la imagen, de Las horas, producción de 2003 dirigida por Stephen Daldry (lo conocereis por Billy Elliot, que por cierto me espera en la estantería desde hace meses) y protagonizada por un trío femenino de incomparable talento: Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep.
Las horas nos cuenta tres historias. ¿O una? ¿Quizá dos? No sabría decirlo... Cada visionado aporta una nueva visión. Cada lectura descubre más posibilidades, más profundidad en la historia, más conexiones, más similitudes, más paralelismos... Y todo ello gracias al guión de David Hare, basado en la novela original de Michael Cunningham. Por un lado tenemos a Virginia Woolf (Nicole Kidman, irreconocible físicamente) que está terminando de escribir su primera gran novela: Mrs. Dalloway. Por otro, tenemos a Laura Brown (Julianne Moore, sublime), en quien se reflejan las vivencias de Mrs. Dalloway mientras, precisamente, lee la novela de Woolf. Y por último aparece Clarissa Vaughan (Meryl Streep, sobrecogedora), una Mrs. Dalloway moderna que sufrirá las consecuencias de los actos de Laura Brown (anterior Mrs. Dalloway de nuestra historia) a través de Richad Brown (Ed Harris en una de las interpretaciones más intensas de su dilatada carrera), hijo de la última mencionada y reconocido literato.
Lo que a priori parece un follón, un rompecabezas imposible, se convierte en una obra maestra del montaje en paralelo. Las tres historias avanzan a la par, se entremezclan y vemos como unas influyen en otras hasta terminar reuniéndose en un mismo punto, en un mismo momento, a pesar del abismo temporal que las separa (de unos 60 años entre la primera y la última).
Pero cada acto tiene una consecuencia en la vida, y la suma de estos desemboca en un trágico final del que somos testigo tras contemplar amores difíciles, manías, locuras... Todo. Un día de la vida. Y no llega a dos horas de metraje.
Que no se me olvide pediros que os fijeis en la magistral banda sonora de Philip Glass. Fundamental. Importantísima. Clave, me atrevería a decir. Sin ella, la ligazón, la unión entre las diferentes tramas de la película no sería posible.
Por su música, y por su narración vivimos por momentos auténticos tramos, versos, de poesía en forma audiovisual, cautivadora y embriagadora. El ritmo, la intercalación de planos, siguiendo un patrón fijo de tiempo, casi medidos con un metrónomo. Así no puedo más que recomendarla encarecidamente a poco que apetezca vivir una historia intensa, puramente dramática, con una moraleja que recalca el sentido y la importancia del carpe diem en nuestros días.
Inexplicablemente (para el que escribe), la Academia Estadounidense sólo premió con un Oscar a Nicole Kidman. En las categorías restantes obtuvo 8 nominaciones pero los académicos optaron porque fuera el año de Chicago.
Acabando: el DVD tardó muchísimo en ser editado pues coincidió con la crisis de Lauren Films. Finalmente fue editado por Miramax y distribuído por Universal. La edición es notable en video y audio, y contiene algunos breves documentales que completan un buen making of. Aún así, se echa de menos un poquito más de esfuerzo (y cantidad) a la hora de confeccionar los contenidos adicionales.
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Las horas en DVDenlared.com
Las horas en IMDB.com
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